La lavandera blanca (Motacilla alba) es la más común de las lavanderas en nuestras tierras, ya que son residentes en toda la Península Ibérica y en general en toda la costa Norte del Mediterráneo. La subespecie que solemos ver es la alba, que como su proprio nombre indica es mucho más blanca que las otras dos subespecies. Con asiduidad la vemos en céspedes, parques, marismas o en general en cualquier hábitat que tenga vegetación de escasa altura o incluso en ausencia de ésta.
Motacilla alba alba ©Pablo Barrena Pavón
A pesar de ser un pajarillo común y que se deja ver con mucha facilidad gracias a su curiosidad, es en esta época del año cuando se nota un claro aumento de su población, ya que aunque se trata de una especie residente, como ya he dicho anteriormente, es parcialmente migradora, y ahora estamos recibiendo la llegada de las poblaciones más septentrionales, que bien se pararán aquí para luego seguir su ruta hasta África, o bien se quedarán una temporadita alimentándose en nuestros campos y ciudades antes de volver al Norte cuando las condiciones allí sean más favorables.
Hace un par de días, ví algo que me llamó poderosamente la atención, ya que al atardecer había un flujo contínuo de estas pequeñas aves pasando justo por encima de mi casa, emitiendo su reconocible reclamo y volando de su peculiar manera, que las hacen inconfundibles. No se trataban de bandos pequeños migrando al Sur, sino de un auténtico contínuo de lavanderas blancas dirigiéndose de manera inequívoca hacia el Centro Comercial Bahía Sur, ya que curiosamente, es en los árboles de su parking dónde estos animales forman sus dormidores, llegando a congregarse en números realmente espectaculares. Es la maravilla de las pequeñas migradoras. No sólo las rapaces y las cigüeñas se merecen llevarse toda la fama por sus llamativas migraciones...
Así que, un invierno más, vuelvo a recibir con gratitud a la "pipita canaria" en mi querida Bahía de Cádiz...